Tengo que empezar a recoger la ropa y plancharla para hacer la maleta, mañana parto hacia nuevo destino, estoy ilusionado con el nuevo trabajo. Mañana dormiré en una pensión y espero que el lunes o como muy tarde el martes haya encontrado algún piso.
Pablo, un chico de la carrera que conocí en uno de esos cursos del INEM, también entra a trabajar en ese mismo sitio y me ha comentado lo de irnos a vivir juntos, yo lo he dicho que si, porque aunque a mi me gustaría vivir solo, no sé hasta cuando estaré trabajando allí y necesito ahorrar un poco.
Pablo no sabe que soy gay, porque en el ambiente profesional yo soy muy celoso de eso y tampoco voy contándoselo por ahí a la gente porque me tome cuatro cañas con ellos, he elegido una profesión donde la homofobia puede ser más palpable, quizás por estar próxima al medio rural, aunque en todos sitios cuecen habas. Me toca actuar con discreción.
Total que me voy despidiendo de ver todos los días a mi chico, voy a echarle mucho de menos porque nos hemos mal acostumbrado. Este año que he vivido aquí, en la misma ciudad, hemos dormido muchas noches juntos. En invierno cuando el frió arrecia nos gusta dormir muy pegados el uno al otro, en la posición del “pichiculi” que no es nada mas que dormir de costado uno detrás del otro, creo que a eso se le llama la cuchara, pero como el pene de uno esta junto al culo del otro pues le llamamos pichiculi, una tontería. Voy a echar en falta tantas tonterías.
sábado, 2 de junio de 2007
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1 comentario:
igual te llevas alguna sorpresa y resulta que pablo es gay...
no hace falta contar con quien te acuestas, pero no permitas que te vuelvan a meter en el armario.
un abrazo.
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