El otro día me toco formatear el ordenador de casa y tuve que sacar todo lo que había, entre esas cosas estaban las fotos y bueno fue una sorpresa encontrarme con fotos de gente con la que había estado chateando antes de conocer a G.
Una de esas fotos era la de Valentín, tumbado en un sofá de perfil en la que se le veia el pecho, una foto sexy. Creo que redescubrir esta foto fue la razón por la que pase unos días pensando en el sexo que había tenido con él.
Valentín tendrá unos 44 años, medico y bastante experimentado en el sexo, yo lo veía por el Gaydar pero nunca le decía nada me parecía demasiado para mi, hasta que una vez le escribí un mensajito y aquello devino en Messenger, ahora recuerdo que incluso llego a hacerme un pequeño striptease por la cam. Es un tío experimentado y no se andaba con rodeos me propuso quedar ese mismo fin de semana, pensaba verlo el domingo. Cuando llego el sábado en casa dije que me iba a Neverland y así fue, estuve toda la tarde del sábado con mis amigas, él se había ido a Granada para ver a la familia, pero el sábado al caer la noche me dijo que había vuelto que me preparase que me iba a buscar, tuve que inventarme una mentira para excusarme ante mis amigas, todavía me arrepiento de esa mentira.
Quedamos en un aparcamiento y allí mismo me dio un beso en los labios de esa manera supe que le gustaba mucho más que por foto, en la cama un fiera sabia latín, creo que aprendí mucho de ese tío. Hay gente más sexual que otra, este es una persona que necesita sexo, mucho sexo. Un tío que penetrándole se corría sin ni siquiera tocarse, te hace sentir muy bien. Después de los polvos pues cigarrito y charla sobre todo de cultura francesa y de sus escarceos sexuales, así en horizontal pasábamos de Baudelaire a las fiestas del Odarko, de cómo le gustaba que se le corrieran en el bigote en el cuarto oscuro a las canciones de Charles Trenet. Pero lo que a mi me hizo sentir bien es el trato tan exquisito que tuvo conmigo, durante ese fin de semana todo fueron atenciones incluso el domingo por la tarde me llevo a Villaville. Creo que siempre le agradeceré eso, esas atenciones me hizo sentir especial cuando yo mas lo necesitaba.
Durante ese invierno repetimos varias veces, yo me inventaba excusas en casa diciendo que estaba en Neverland pero donde realmente estaba era en la cama de Valentín. Creo que me podría haber enamorado de él pero desde el primer día me dejo claro que es lo que él necesitaba. Creo que por una vez actué inteligentemente viendo que aquello solo era sexo, que follaríamos cuando quisiéramos y ya que incluso podíamos ser amigos.
Empecé a salir con G y dejamos de vernos, seguí llamándole para preguntar por él, pero después de un tiempo ni él me llamo ni yo tampoco lo hice
Dicen que el sexo es nostalgia del sexo, me parece una buena definición quizás el paso del tiempo haya contribuido a idealizar esos polvos que eche con Valentín volver a ver la foto me los ha traído a la memoria y he sentido nostalgia de aquella época en que estaba mas puta. Pero ya lo cantan Astrud, “la nostalgia es un arma”.
Mi hermano una vez me dijo: Hay que tener amigos hasta en el infierno, y aunque luego la he oído muchas veces esa primera vez se me quedo grabada. Total que andaba ya esos días queriendo llamarle, no me gusta olvidarme de la gente y ya había pasado un tiempo, pero es verdad que en un venazo que no se explicar había borrado su móvil. Le escribí un correo contándole de mi vida y pidiéndole de nuevo el móvil, me contesto rápido y a los cuatro o cinco días le llame.
Valentin seguía como siempre pero yo estaba un poco incomodo quizás hubiera sido mejor no llamarle.
miércoles, 23 de mayo de 2007
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